Mostrando entradas con la etiqueta Casi angeles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Casi angeles. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de junio de 2011

Malos tratos

Esperar a que la vida nos trate bien porque somos buenas personas es como que un toro no te ataque porque sos vegetariano. Pero no podemos vivir tratándonos mal. Para mí las relaciones son como un trato ¿entendés? Hay buenos tratos y hay malos tratos. Cuando una persona quiere a alguien sin decirlo ya hay un trato. Yo te voy a tratar bien porque vos me vas a tratar bien. Pero si yo maltrato a alguien ¿Qué puedo esperar a cambio? Cuando una persona maltrata a los demás en realidad se está tratando mal a sí mismo, o sea se te vuelve en contra, la piña que vos das te lastima a vos. Es un problema ético, tratar a los demás como queremos que nos traten. Si yo maltrato recibo maltrato. Pero cuando tratamos bien a los demás y nos vuelve maltrato pensamos “que hice yo para que me traten así”. Y la respuesta es “nada”, no hicimos nada. Simplemente nos topamos con alguien que tratándonos mal en realidad se maltrata a sí mismo. La solución no es más maltrato. Si un trato se vuelve malo, bueno, hay que hacer otro. Hay que hacer tratos nuevos, negociar ¿entendés? Hay que buscarle la vuelta, porque los buenos tratos son la única manera de quererse bien.

jueves, 28 de abril de 2011

Life

Si no podemos encantarlos con la vida estamos fracasando. La vida no perdió su encanto. Fuimos nosotros los que perdimos el gusto por la vida. Perdimos la inocencia, la capacidad de asombro, la fe en el futuro. Perdimos la iniciativa, el hambre de progreso, las ganas de cambiar lo que hay que cambiar. El desencanto es la mejor arma de los más corruptos, de los villanos de la historia. El desencanto nos aísla, nos encierra, nos separa, nos vacía de sueños. Una generación desencantada es una generación de muertos en vida. Una generación desencantada no se siente útil, siente que al mundo, a la historia, le da lo mismo que ella exista o no. Una generación desencantada se siente sola. Una generación desencantada pide a gritos un milagro, algo que les devuelva la fe en la magia. Para volver a encantarse, para volver a creer en la magia, esa generación debe saber que no está sola. Debe saber que es necesaria, importante y decisiva para otras generaciones pasadas y futuras. Debe saber que lo que encanta de la vida no es el mundo que se recibió sino el que podemos dejar. Para encantarse con la vida una generación necesita rebelarse, el desencanto se contagia fácil, pero el encanto es un trabajo de hormiga. El encanto nos necesita a todos haciendo lo que amamos y amando lo que hacemos. Porque es mentira que las cosas son como son, las cosas son como dejamos que sean. El mundo cambia cuando nosotros cambiamos, y para eso hay que creer que el cambio es posible, es un acto de fe. Un acto de valentía, un acto de compromiso, un acto de amor. Te pueden decir que no se puede, te pueden decir que no, una y otra vez no, que esto es lo que hay y que más allá de esto no hay nada, solo un triste desencanto, y que vos no podes hacer nada, que hagas lo que hagas no va a cambiar nada. Es mentira, es falso. Más allá del desencanto está tu vida, tus sueños, y si vos no los haces realidad alguien los vive por vos, alguien se adueña de tus sueños, de tu vida. Mientras caen bombas que confirman que nada tiene sentido, mientras bombardean a una generación desencantada, acá hay otra generación, encantada con la vida, y con la realización de sus sueños.

Un monstruo dentro mio

Todos tenemos un monstruo o un fantasma adentro que no nos gusta, entonces creamos un sistema de seguridad para que no se note. Mantenemos el monstruo agarradito para que no salga ni se vea. Pero a veces el sistema de seguridad falla y el monstruo ingresa, y ahí quedamos expuestos. A veces eso que tanto queremos ocultar queda a la vista y nos avergüenza. Nos sentimos desnudos, sentimos que todos ven lo que en verdad somos, y somos algo que odiamos. Como si hubiera un Mr. Hyde en nosotros, como si el verdadero ‘yo’ fuera otro, y eso asusta. Nos asusta que falle el sistema de seguridad, que Mr. Hyde se desate y haga alguna locura. Vivimos alertas, atentos, vigilando el monstruo. Y así creamos mecanismos, defensas, nos aislamos, todo para que ese supuesto monstruo no salga a la luz. Cualquier cosa que nos saque del lugar seguro nos da miedo. Nos da miedo lo nuevo porque puede provocarnos cosas desconocidas. Odiamos a nuestro monstruo porque desea justamente las cosas que nos dan miedo. Queremos esconder a toda costa esa parte nuestra, esos deseos que nos inquietan. Son deseos que supuestamente no tendríamos que tener y nos esforzamos por reprimir. Son deseos que nos dan culpa, vergüenza. Deseos que van en contra de la moral, de lo que debe ser. Nos odiamos cuando nos dominan las pasiones. Nos odiamos cuando todos ven eso que queremos ocultar. Odiamos las fallas de seguridad, esos huecos que nos desnudan y muestran nuestras miserias. Pero la verdad es que a todos nos pasa lo mismo, todos tenemos un monstro adentro ¿y sabes que hay que hacer con eso? Reírse de él. Ridiculizarlo, perderle el respeto y el miedo. Reírnos de nuestras cosas oscuras. Aceptar quienes somos, reírnos de nuestros miedos. Ridiculizar nuestros fantasmas. Reírnos a carcajadas de nuestras miserias. Permitirnos ser quiénes somos y desear lo que deseamos. Bajar las defensas, aceptar las fallas de seguridad, y dejar que Mr. Hyde salga, porque en definitiva ese monstruo es también quien somos.

miércoles, 13 de abril de 2011

amores

Amores clandestinos, secretos, amores reprimidos, prohibidos, amores furtivos, pasionales, amores tormentosos. Un amor clandestino es un escape constante, es incomodidad, adrenalina, tensión. Es ojos que no ven pero corazón que presiente, es un momento privado, inconfesable. ¿Quién no tuvo un amor secreto, clandestino? ¿A quién no lo enciende un amor pirata? Mi amor es un amor pirata, así como un parasito que se alimenta de chocolates y de llanto y de soledad pero sin besos ni palabras ni nada. Cuando amamos, el corazón del otro es un tesoro, y cual piratas queremos arrebatar ese tesoro sin importar si tiene dueño o no. Nos atrae el amor clandestino, secreto, porque el amor cómplice se hace más fuerte, más nuestro y solo nuestro. La complicidad es un guiño, una aventura, y al amor le encanta la aventura. En el secreto cómplice hay libertad, porque escapamos de la mirada de los demás y nos permitimos ser libres, rebeldes, aventureros como los piratas. El amor secreto es mágico, cuando deja de ser secreto se vuelve real, y el amor real es un poco más complicado. El amor pirata no conoce el miedo, aborda, conquista, arrebata y roba. Y a veces paga las consecuencias. Un amor pirata es un amor que no puede ser y es por eso que nos atrae tanto.

domingo, 3 de abril de 2011

Flotando en el viento

Cuando no sabes a dónde vas, cualquier camino puede servir. Dan miedo los cruces de camino. Da miedo partir. Da miedo volver. Las preguntas, las respuestas dan miedo. Si no sabes hacia dónde vas, lo mejor es dejarte llevar, como flotando en el viento. A veces hay que desprenderse del equipaje, y como una pluma, dejarse llevar por el viento. Como decía el poeta González Tuñón, “para que a cada paso, un paisaje, una emoción o una contrariedad nos reconcilien con la vida pequeña, y su muerte pequeña”. Para que un día nos queden unos cuantos recuerdos, para poder decir “estuve en tal lugar”, para poder decir “estuve en tal pasión”, para poder decir “estuve en tal pueblo fantasma, en tal amistad, haciendo tal cosa”. Para poder decir “yo estuve ahí”. Para poder hacer todo eso, es necesario no temerle a partir, ni a volver. Porque estamos en una encrucijada de caminos que parten y que vuelven, si no sabemos hacia dónde ir, hay que dejarse llevar por el viento. El viento lleva, y a la vez trae. El viento nos puede llevar a lugares insospechados. Flotando en el aire, están todas las preguntas y todas las respuestas. Y flotando en el viento, iremos a donde debamos ir.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Porque, porque y porque

¿Por qué pensas que repetimos todo el tiempo lo que nos hace mal? ¿Por qué repetimos siempre lo que nos hace mal? No lo sé ¿Será que somos masoquistas? Bueno, no sé si uno repite tanto lo que le hace mal. Pero ponele que sí ¿Por qué? ¿Será porque somos débiles? ¿Por qué repetimos cosas que nos hacen mal? ¿Será que uno repite porque hay algo que necesita aprender en eso que repite? Que se yo, no sé por qué la gente repite lo que le hace mal, serán tarados. Porque nos gusta sufrir. No sé. No sé porque repetimos todo el tiempo esas cosas que nos hacen mal. ¿Qué es un nudo gordiano? Se dice nudo gordiano cuando algo es muy complicado de resolver. ¿Cómo se desata un nudo gordiano? Y, se insiste, se insiste hasta que lo resolvés. O no, por ahí es mejor no insistir. Yo creo que la solución siempre viene por el lado menos pensado. Es como que uno quiere cambiar algo, eso que se repite y se repite, pero igual siempre terminas repitiendo lo que querés cambiar. Por ahí el problema es ese, querer cambiar lo que no se puede cambiar. Si, y después las cosas que si se pueden cambiar, cambiarlas. Pero siempre con paciencia, no hay que ser tan exigente con uno mismo. A veces es como que te sentís atraído, como que deseas repetir eso aunque sabes que es un error ¿Por qué? No lo sé por qué. Es como cuando estás con una persona que no te hace bien pero seguís, porque crees que podes cambiar a esa persona ¿Será eso? Si siempre la pifias con lo mismo, si siempre te mandas el mismo moco, no sé, será que tenés que hacer algo distinto para que pase algo distinto. Yo creo que uno repite esas cosas que lo marcaron de chico. Querés que no te pase más eso que te pasó, pero por evitarlo te pasa todo el tiempo. No sé, no sé cómo se desata un nudo ‘gregoriano’. ¿Cómo se desata un nudo gordiano? ¿Por qué todos repetimos las cosas que nos hacen mal? ¿Para cambiar? Nosotros repetimos las cosas que nos hacen mal para cambiar. Yo creo que un nudo gordiano se desata con creatividad, con pensamiento lateral. La vida es una secuencia de repeticiones, y de vez en cuando algo distinto. Uno vive atrapado en un nudo, enredado sin poder salir. Mas tiras de esa soga, más se cierra el nudo. Pero cuando menos lo esperás aparece algo distinto, algo inesperado que te cambia la vida. A veces cambiar es aceptar quien sos. A veces cambiar es aceptar quien es el otro. Dudo, siempre dudo. Y me pregunto, que nudo debo desatar para soltarte, que nudo puedo atar para enredarte. Creo que lo mejor es soltar, soltar y dejar ir.

jueves, 17 de febrero de 2011

¿Que es el futuro?


Nos preocupa mucho el futuro, vivimos pensando en el futuro, en el porvenir. Creemos que todo lo importante está por pasar en algún momento del futuro. Pensamos mucho en lo que hacemos, dudamos porque tenemos miedo de arruinarnos el futuro con las decisiones del presente ¿Pero que es el futuro?
Tiempo… dentro de sesenta años o de diez segundos son la misma cosa. En sesenta años o diez segundos puede pasar cualquier cosa.
Ponemos en el futuro una carga muy pesada.
En el futuro seremos felices, en el futuro cumpliremos nuestros sueños.
En el futuro está todo lo bueno por venir y todo lo malo por evitar.
Pero lo único cierto es que el futuro es incierto, no podemos saber si viviremos sesenta años o diez segundos más, por eso el futuro es hoy.

martes, 15 de febrero de 2011

Friends will be friends


Los amores pueden ir y venir, pero los amigos no. Podría estar un año contándote las cosas que hicieron por mí y sin esperar nada a cambio. Cuando alguien es tu amigo de verdad, tus problemas son sus problemas , si vos sufrís tu amigo también sufre, si vos necesitas ayuda ellos son los que están. Un amigo no te deja en banda y no especula si le conviene estar o no con vos, un amigo esta, esta y siempre al pie del cañón. Podes ir y venir, podes pelearte una y mil veces, pero la amistad va mas allá de eso. Es como un lazo transparente que te une de por vida.